-Todo está perdido.- Dijo ella dejando de contenerse. Una lágrima más valiente que las demás cayó con furia, con rabia.-
-Mientras yo esté aquí contigo, mientras sigamos ambos de píe, nada estará perdido...Ninguna batalla ha sido en vano princesa.- Entonces un beso. Suave, dulce. Un beso de esperanza.
Calmó la tormenta.
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