Gracias a Dios, esta vez las cartas estaban bien repartidas. Había gente de mi bando, tenía amigas apoyándome. Y si tu jugabas sucio, hoy yo también.
Me hiciste a prueba de balas. Ahora, tendrás que acercarte para terminar conmigo, y hay estaremos igualadas. Quien sabe. Quizás el destino me devuelva a donde pertenezco. Ten cuidado. Anda despacito. Yo, hoy, piso fuerte.
No hay comentarios:
Publicar un comentario