-Quiero salir corriendo. - Aclaró por fín encerrada en aquella cárcel que ella misma se había creado. Se abrazó un poco más hacia mi. Acaricié su pelo. Estábamos sentadas en nuestra azotea. Allí huíamos cuando alguna de las dos necesitaba sentirse libre. Solo nosotras y la inmensa ciudad con todo su ajetreo bajo nuestros píes. Suspiré.
-¿Hacia dónde?- Ella se quedó callada un momento y luego se encogió de hombros apoyada en mi hombro.
-A algún lugar perdido en la nada y lejos de todo este caos. Quiero correr hacia ningún sitio, donde las cosas no duelan tanto y los imposibles se pudran en algún agujero profundo.- Reí levemente. Ella sonrío.
-Contruyamoslo princesa. Vamos a crearnos un mundo nuevo, lleno de cosas impredecibles y de finales felices.
¿Te vienes conmigo a ser feliz?
No hay comentarios:
Publicar un comentario