Es tan absurdo como un jueves. Que está en el medio y no haces más que decir "¡Vaya! Mañana ya es viernes."
Un intermedio entre la semana, apagada, y la gran bombilla del viernes noche. ¿Lo entiendes? Eres absurdo de arriba a abajo, de principio a fin. Me dificultas todo lo que era fácil antes. Hablarte es como...es como quedarme sin palabras, tener mucho que decir y luego no decirte nada. Eres como una dosis alta de adrenalina, que va por las venas hasta el corazón, y allí expota. Se peta a latidos y ni el mismo se entiende. Desordena todas las cajas cerradas, como una pequeña buscando disfraces en viejos baules, y arrasando con todo lo demás.
Entre todas las posibilidades, tu eras la acertada.
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