lunes, 27 de febrero de 2012

Tan feliz, tan real.

Es totalmente real, no hay nada de ficticio. Puede parecer un sueño, pero no lo es. Es tan real como un lunes de mañana. Es algo vivo y perfecto, pero yo hablo de esa felicidad que no cambiaría por absolutamente nada en todo el universo, cosas tan pequeñas que no se aprecian a simple vista. Pero quizás, un beso, un abrazo, esas ilusiones al verlo, valgan más que cualquier gran gesto. Porque se quedan en el corazón todo el día y aceleran la velocidad de este, va tan rápido que cuesta rrespirar, te ahogas y vives con la respiración artificial que él te otorga. Lo único que vale la pena.
Si cierras los ojos, si te acercas, podrás oírlo. Al que late en el pecho, la pequeña locomotora apurada que no afloja ni un segundo.
El amor te hace fuerte.

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