lunes, 20 de febrero de 2012

Y aquí descansa La Princesa.

Me pasé tardes enteras buscando sentido a aquel laberinto. Ahora que había olvidado, solo quería volver a empezar como una persona nueva y fuerte. Pero para renacer primero hay que morir.
Yo ya estaba harta de reconstruír mi mundo tras cada tornado. Quería uno nuevo, resistente. Uno que viniera a quedarse, a prueba de cualquier tormenta. No cabía duda de que para aquello necesitaba ser valiente y no volver la vista atrás en ningún momento. Recogí una margarita del suelo y me acerqué al lago. Cogí aire y esperé unos minutos antes de comenzar.
"Aquí descansa la Princesa débil, aquella que dependió de un corazón para respirar. Una persona que fue capaz de sobreponerse a las peores circustancias..." Una pausa, breve, conteniendo algunas lágrimas. "Ella fue muy feliz en vida. Compartió algunos de los mejores momentos que cualquier persona puede pedir. Fue...fue ilusa. La Princesa nos deja hoy y da paso a una nueva vida, en la cual no habrá más lágrimas. Ahora ella estará en un lugar mejor."  Sequé mis lágrimas. " Yo prometo vivir la vida que ella no pudo vivir. Te prometo princesa encontrar a alguien que hará que todo esto alla valido la pena." Lancé la margarita al lago, con ella el recuerdo de la Princesa, los momentos vividos, las lágrimas, los miedos, las imperfecciones y todas sus heridas. "Descansa en paz, Princesa."

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