Se para el mundo, sus labios rozan mi mejilla y resbalan hacia mis labios. Transcurren los segundos, las manejillas alteradas avanzan. No paran. Tick tock. Y sus labios inmóviles fosilifican los míos. Los congelan, hiela todo lo que está a nuestro alrededor. Desliza sus manos a mi cadera, se aferran ahí. Me mira un segundo, separándose ligéramente, contemplándome. Yo tengo miedo. Entonces mueve una mano y roza despacio mi mejilla, como si yo fuera solo una niña, frágil, fácil de romper. Y me besa. Me besa de verdad, como nunca nadie lo hizo. Y me pierdo, se me olvida todo el daño que me han hecho. Se me olvida mi nombre, el suyo. Solo se que lo amo más que a nadie. Solo se que me ama. Y soy feliz, tanto, tantísimo. Soy completamente feliz, desbordo, rompo, arraso. Sonrío.
Escribo mi nombre en el cemento. Al lado, el suyo. Debajo un corazón mal unido, mal hecho, sin permisos. Y se que permanecerá mucho tiempo ahí, pero que aún cuando desaparezca nosotros permaneceremos. Porque nos queremos más de lo que se pueda querer. Más intenso, más fuerte, más cierto y real.
Intervalo ficticcio en la puta realidad.
No hay comentarios:
Publicar un comentario