-Eres lo más bonito que puede haber sobre la Tierra.- Me dijo, acariciando mi pelo y sin prestar el más mínimo interés hacia la película.
-Y si no quiero ser lo más bonito?- Dije, mientras permanecía con la cabeza apoyada en sus piernas, mirando la película.-
-Por qué no ibas a querer?- Pregunto extrañado, y puede que sin darse cuenta, su mano rozó mi mejilla y un pequeño escalofrío me hizo estremecerme.
-Yo solo quiero ser tu cosa bonita. Tuya y de nadie más.- Un pequeño silencio, el río.-
-Mía para siempre. Tuyo de por vida.- Dijo tiernamente. Yo, solo sonreí.
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