Le vi en la calle, temprano. Hacía frío, aquí siempre lo hace. No le presté importancia, físicamente me llamo la atención. Su ropa, no se...su forma de caminar. Parecía no tener prisa por nada, y se le veía feliz. Despreocupado. Me senté en la terraza de el café "Sogni D'oro". Perdí de vista a aquel chico, y comencé a escribir en mi portatil mientras disfrutaba de un capuchino con espuma. Rutina. Pero algo cambio. Oí como una de las sillas de la mesa que yo ocupaba se deslizaba, y alguien se sentaba en ella sin previa invitación. Algo desconcertada, levanté la vista del portatil y la fijé en la el hombre que ahora estaba en frente de mi.
-Mirar tan indiscretamente a un desconocido es de mala educación.- Dijo el chico...El chico de los ojos azules, con una preciosa y gentil sonrisa dibujada en la cara.
-Sentarse sin invitación en la mesa de alguien, tampoco. Además, como no te voy a mirar si apareces de repente delante mía?- Abandoné el portatil sobre mis piernas.-
-No me refiero a ahora, si no a como me mirabas antes.- Y caí. Me di cuenta. El joven extraño era él. Noté como mis mejilas. cambiaban de color. Vaya. No dije nada, desvié la mirada.- Que te parece si me presento, y tú me invitas a sentarme?- Me reí levemente. Algo se encendio.
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