Es el frío que congela el poco calor que quedaba dentro. Cuando llega el invierno y con él las imposibles ganas de perderte entre la nieve para que con suerte nadie te vuelva a encontrar. Princesa. Y pum. Otro pedazo de corazón cae al suelo, como una rosa en sus últimos días de vida. Una nueva tirita. Entonces ese momento en el que te planteas cual es la razón para seguir andando. A donde vas. De donde vienes. Que vas a encontrarte cuando llegues.
Quiero volver a atrás. Pero las pisadas se han borrado, y él ya no seguirá esperandome. Nunca lo ha hecho.
Da igual lo largo que sea el camino, tu, espérame...
No hay comentarios:
Publicar un comentario