lunes, 30 de enero de 2012

Luciérnaga, enciéndete.

Tiene que ser fácil, siempre lo fue en estos casos. ¡La princesa se enamora tantas veces...! Pero se le solía pasar con un café agrio y una película pasada de amor.  Se agota de repetirme la palabra diferente. Una y otra vez la misma sonata. Yo sigo teniéndo esperanzas. Porque un bebe llora. El fuego siempre quema. El agua termina calando. Las luciernagas se encienden tarde o temprano. Y la princesa, vuelve a sonreír.
Princesa, me gusta tu sonrisa de todo va bien, sonríe por mi.

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