Dicen por ahí que las han visto. Que estaban lejos de su casa, que corrían con botellas en las manos. Me han dicho que gritaban, que gritaban a pulmón abierto. La gente comenta que no vestían de forma correcta, que eran de lo más descaradas con su ropa. Me han dicho, también que no tenían miedo, que eran libres y se camuflaban con el viento. Que los columpios se entumecían bajo ellas, que parecía que fueran a tocar el cielo con los pies. Ellos susurran que no sabían si esconderse, que caminaban con un aire de felicidad que perdía, que parecían expertas en el juego de vivir. Por lo que comentan, estás son realmente felices, ellas parecen diferentes, tienen un escudo de esperanza y ilusión que las aleja del mundo. La gente dice que tenía envidia, que querían unirse a su caminata y seguirlas por el sendero, pero no pudieron. Lo último que recuerdo es que dijeron haberlas visto correr sin ataduras, que los pájaros se sentían pequeños entre ellas, que las criticaban a su paso...Nadie sabe donde van, ¿lo sabrán ellas? Locas de atar, dicen. Demasiado, complices, en sintonía con el cosmos.
Dicen que dejaron atrás la ciudad con paso firme.

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