sábado, 4 de febrero de 2012

Cry.

Le perdió. Dolió, lloro...Lloro tanto. Nadie era capaz de despertarla de aquella pesadilla estúpida y tan real. No hacía más que pellizcarse, haciendo el ademán de dolor, pero en realidad no sentía nada. ¿Qué iba a doler más que aquel agujero en el pecho? La respuesta era clara y vacía. Nada. Pero la pequeña cogió aire y sacó valor de donde pudo, y dijo, "La tengo a ella, la mejor amiga del mundo, la única. Ella me garantiza una sonrisa." Entonces sucede. Que cuando la tormenta parece que se calma, cae un puto rayo que destroza todo lo que habías creado, y te quedas sola allí donde las cosas duelen más, donde hace frío y llueve. Se quedó sola, temblando. Tuvo miedo, miedo de todo....tiro su coraza lejos, ya no valía para nada. Y la pequeña, seco sus propias lágrimas, ya nadie podía ayudarla, fue entonces cuando prometió que no volvería a confiar en nadie. Que las personas vienen y van sin avisar, que te dejan tirada de un día para otro. La pequeña se dió cuenta de que estaba sola en el mundo, que nadie, absolutamente nadie podría comprenderla nunca. Eso no significa que la pequeña sea feliz, no...es más infeliz que nunca. Solo trata de sobrevivir, pero no sabe del todo por que.

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