Me dí cuenta de que necesito decir que puedo con todo, que estoy extraviada en un mundo desconocido y sobrepoblado. Pero tengo que asumir que esta es la vida que me ha tocado vivir. Aún así, no puedo empezar de cero, no puedo dejar todo tirado entre las sabanas, levantarme, y masticar un nuevo día, tragarme mis espectativas y terminar en una mediocridad detestable. Pasar las páginas del calendario que se pegan como chicles, que se aferran. Horas que no pasan. Días que no llegan.
Solo quiero recuperar lo perdido, recoger mi sonrisa de algún charco y vestirmela de nuevo, esa sonrisa de "todo está bajo control". Una sonrisa por conformismo y felicidad. La sonrisa de la perfección incondicional. La que tenía contigo, la que ya está pisoteada en el suelo y no hay por donde cogerla.
Se me echan encima las particulas del pasado, se adhieren a la piel. Los "y si...", y los "pudo ser...". Maldita sea, miéntete princesa, dí que estás tocando el cielo, que eres más feliz de lo que fuiste nunca. Solo serán más mentiras.
Perdí todo lo que valía la pena en mi miserable vida.
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