-Estaba borracho. No sabía lo que decía.- Añadió él, como suplicando, con dolor de cabeza y dudoso de sus palabras todavía.
-Ya..el problema es que dicen que los borrachos son unas de las pocas personas que dicen la verdad. Aún que duela. - Él cogió sus manos y negó con la cabeza.
-Te quiero.- Me alejé. Golpes como este ya no me hacían daño, estaba tan acostumbrado a que me apuñalaran...Decidí no volver a enamorarme, en cambio, aquí estaba, a punto de volver a perder el corazón en alguna esquina.
-Sin embargo, me suena a falso. Resultas más creible cuando apenas puedes andar sin caerte, ¿sabes? Porque si eres incapaz de andar, tampoco puedes mentir.
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