-¿Por qué no?- Me preguntó. Me llevé la mano a la cabeza y me aparté el pelo de la cara con estrés. Como si aquellas palabras pesaran demasiado.
-Porque el amor no es para mi, son heridas, heridas...más y más cortes que no dejan nunca de sangrar. Que una y otra vez vuelven a empezar a doler, cuando menos te lo esperas saltan los puntos. - Me encogí de hombros y seguí archivando papeles en mi carpeta, sin interés.
-El amor es para todos, amiga. No lo puedes elegir.- Sin levantar la vista de los papeles, suspiré.
-Mentira. Lo que no puedo es volver a entregar mi corazón a otro. Porque al más mínimo golpe se romperá del todo, y soy incapaz de empezar de cero otra vez...de sufrir como sufrí.- Ella me quitó la carpeta y me obligó a mirarle a la cara.
-Cada una de tus palabras está impregnada de miedo.- Me dijo, acariciando mi mejilla con su mano, suavemente.
-Estuve a punto de volver a enamorarme, pero me forcé a parar, porque sin darme cuenta ya estaba sufriendo. Me hice esperanzas y no valió para nada.- Ella se quedó en blanco. Recuperé mi carpeta y continué archivando papeles. Entre algunos folios garabateados estaba su nombre pintado en grandes letras rojas. Corazones mal hechos, con nuestras iniciales dentro. Sostuve las lágrimas y rompí aquella hoja con furia. La idea la reciclé a la carpeta de "Cosasquefueronynovolveranaser."
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