martes, 7 de febrero de 2012

Déjala ser.

-¿Y qué si estuve con ella? Ya no estamos juntos.- Mi amiga le miró mal, luego forzó una sonrisa falsa. Asintió.
-Muy bien, tienes toda la razón del mundo. Fue lo más indicado. Tan solo una semana desde que estuviste con ella, una. Pero tranquilo, ella está bien. Le da igual. Está afónica de tanto gritarte que te quiere, pero no le molesta que fuera con ella, su amiga, le es indiferente.- Un tono notablemente sarcástico en la voz de mi amiga. Él desvió la mirada y se rasco la nuca.
-Puedo hacer lo que me de la gana ahora.- Dijo, serio.
-Claro que puedes. Perfecto, pequeño, perfecto. ¿Sabes? Me acuerdo que ella te pidió por favor que con cualquiera menos con esa. Cualquier chica menos su amiga. A la que ve cada día. Te rogó que no. Y tú le prometiste que no sería así,  pero ella está perfectamente. Claro, como la princesa no tiene sentimientos...como lo que le quedaba de corazón te lo regaló a ti, pues que le apuñales por la espalda, no le duele.- Se sintió culpable, volvió la mirada al techo y mi amiga, sonrío, dolida por dentro, furiosa a más no poder.- A todo esto...Hoy hace buen día, ¿no? - Le guiñó un ojo. ¡Zas!

No hay comentarios:

Publicar un comentario