Empecé de cero. Perdí la cuenta.
No sabía donde meter la cabeza, donde esconderme para no salir mal parada de aquel accidente. De aquel choque de camiones, en el cual yo tan siquiera era un vehículo. En absoluto. Yo tan solo era una idiota que se acercó a recoger una pelota del medio de la carretera. Y entonces sucede que te ves atrapada entre dos cumbres demasiado altas como para ser escaladas, muy grandes como para ser rodeadas, y demasiado pesadas como para destruirlas sin quedarte debajo de ellas cuando caigan. Me rindo. O creí rendirme. Planté mi mochila allí y traté de conciliar el sueño, traté de dejar de vivir lo antes posible. Y no me lo puedo creer ahí estás tu. Apareces y te plantas encima con un enorme elicóptero del que cuelga una larga escalera.
No hay comentarios:
Publicar un comentario