martes, 6 de marzo de 2012

A tú lado, todo vale.

Prometió regalarme cada sonrisa, protegerme siempre, bajo cualquier circunstancia. ¿Y sabes? Lo hizo. Lo hace. Es solo que me acelera el corazón, juega con él, lo guarda, lo besa y me hace sentir llena y viva. No hablo de esa sensación de vida de cuando te llevas la mano al pecho por la mañana y compruebas que aquel pequeño sigue ahí, dándolo todo. No. Yo me refiero a quedarte sin aire, a aferrarte a él, a sus suspiros anclados a tus labios. A sus besos dulces y cálidos. Me refiero a perder el aliento y recuperarlo cuando pensabas que te quedabas sin aire. A subir muy alto y sentir vértigo.Viva. Muy viva.
Prometo olvidarme el corazón, cada mañana, apoyado sobre tu almohada, princesa. Me hago cargo de recoger cada una de tus "paranoias" y reciclarlas junto con tus miedos. Prometo secuestrarte cuando nos enfademos y hacerte olvidar el motivo del enfado. Yo, princesa, te juro amor incondicional, real y eterno.

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