martes, 6 de marzo de 2012

La vida crece entre los matices.

-Una pequeña mirada delató que estaban enamorados. Luego un beso, sin importarles quien les mirara, pues al fin y al cabo, compartían su vida sorbito a sorbito, ¿qué más da quién mire?-
Eran felices. De hecho, lo son.
-No querían ocultarlo, recuerdo que ella lo gritaba. Que se amaban. Y caminaban por el parque de la mano, daban envidia. -
Cuando nadie miraba, le mordió la oreja. Él grito bajito y luego la besó como si quisiera vengarse.
-Aún está escrito en aquel muro de la calle de en frente. Aquella pintada demuestra lo mucho que dos personas pueden llegar a necesitarse. Demuestra que tanto se puede amar.
Y allí, mal escrito, en negro, seguido de un cutre corazón garabateado, estaba escrito. 
Nuestra imperfecta y real Historia Interminable, princesa.

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