Enamorados como dos auténticos gilipollas, perdona la expresión, pero es así.
O vamos más allá, estamos completamente en sinfonía con el resto de cosas que existen en el mundo, que desaparecen cuando estamos juntos. Erradiamos energía en estado puro, vitalidad nata y ganas de comernos el mundo cada sábado. De comernos a besos cada uno de nuestros días. De ir un paso por delante, querernos hasta cuando surjan las primeras arrugas. Amar, amar en mayúsculas y negrita.
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