Me gusta esto, porque es todo. Me gusta respirarte, muy poco a poco. Consumirnos juntos, y encendernos de nuevo. Me gusta discutir, preocuparme, encerrarme y no querer salir hasta que todo vuelva a estar bien. Que se arreglen las cosas, sentirme mejor que nunca y saber que es para siempre. Me gusta quererte, que me quieras, no por encima de todos, pero queriéndome, al fin y al cabo. Y me gusta que me lo digas, todos los días, porque no dormiría tranquila sin oírlo un día.
Pensé que no, pero si. Los finales felices también llegan para la gente normal.
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