Recogí mis cosas con la misma rapidez con las que las coloqué el primer día. Y a medida que empaquetaba los distintos objetos me daba cuenta que eran pocos los que había traido. Apenas había ropa pues renové mi vestuario un fin de semana en el centro, mientras él cargaba las bolsas. La habitación entera había sido decorada con recuerdos. Un cuadro con "La tour Eifel" de nuestro viaje a Paris, fotos nuestras pegadas en la pared, de forma que apenas se veía el color azul mar de esta y incluso unas cortinas de nubes que pintamos entre los dos. Lo recordaba todo, me había llevado allí con los ojos cerrados, llevando solo una maleta con ropa, y poco más. El piso estaba amueblada, nada muy lujoso pero unas vistas preciosas. En cambio la habitación principal estaba vacía. "Está la haremos nosotros a partir de recuerdos". Y así estuvimos semanas durmiendo en el suelo, hasta que poco a poco se había convertido en la habitación más bella de Madrid. Suspiré guardando alguna foto en la maleta vieja, cerrándola y disponiendome a salir de allí. Algo me retuvo en la puerta. Allí en el pasillo, en la pared blanca y larga había algo nuevo. Una frase puesta con graffiti. Tiré allí la maleta, ladee un poco la cabeza y lo vi a él con un bote de spray en la mano, rascándose la nuca y poniendo un punto final a la frase. Se acercó, me acerqué y de pronto todos esos años volvieron a pesar para mi, ahí, donde siempre habían estado, donde siempre debieron estar, nosotros juntos, nuestros labios rozándose y los recuerdos empapando cada segundo.
"Estoy aquí para quedarme."
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