jueves, 5 de abril de 2012

Siempre que tu quieras, siempre podremos.

-Supongo que ya está, que es tarde para arreglarlo.- Añadió él y hizo el ademán de irse, yo lo retuve y negué con la cabeza, no se si es lo correcto, pero es lo que me pidió en ese momento el corazón. Cogí fuerza, toda la que pude, contuve el dolor mantenido, acumulado, lo imposible de nosotros, los obstáculos y deje que saliera a la luz todo, toda la fuerza con la que nos quisimos ambos hace no mucho, con la que le sigo queriendo.
-No te vayas.- Pronuncié con cierto dolor, clavando cada palabra.- Recuérdalo. Cuando estemos lejos, prometo acercarme, siempre que tu quieras yo estaré ahí, recordándote que existo y que aún te importo, que sigues queriéndome. Y si se apaga la llama, encenderé una hoguera, provocaré un incendio, prenderé una cerilla, pero voy a luchar por mi, por ti, y si tu te rindes, yo lucharé por ambos. Se mantuvo firme, con expresión seria, tomándose en serio cada palabra y digeriendolas una a una. Entonces solo asintió, varias veces seguidas, y tomo mis manos con las suyas. Me lanzó una de esas miradas de fuerza, esperanza y amor camuflado.
-Vamos a intentarlo.- Añadió confiado. Sonreímos en una sola vez, algo sonrojados y solté un suspiro aliviada, me acerqué más a él fundiendonos en un abrazo.
-Lo hemos conseguido ya.- Susurré en sus labios, escribiéndolo ya. Que frase más perfecta, "Lo hemos conseguido". Suena bien.

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