No escribo esto para intentar conmoverte, en realidad no es más que mi historia... Que simplemente quiero que la escuches y quizás cuando sepas la verdad me sienta más cercana a ti. Me encanta tenerte cerca, aún que estés con otra, estás cerca y me siento en casa. Te amo desde hace ya tantos meses, Tom. Ojalá me vieras ahora, justo como dije que nunca estaría por ningún hombre. Pero tú no eres uno más, ¿no es cierto tesoro? Tú mismo dijiste que no eras igual, me dijiste que ojalá nunca tuviera que olvidarte porque tenías la manía de dejar marca y luego añadiste "Pequeña, con esa piel de miel que tienes, es una pena que haya tantas cicatrices...yo no quiero ser una más." No eres una cicatriz, espero que eso te alegre. Eres un enorme tatuaje del que me siento orgullosa. Aún que hoy no pienses en mi, yo no dejo de pensarte un solo segundo de mi día a día. Te escribo esta carta para que te acuerdes de mis manos cuando juguetean en el papel y hacen garabatos, incluso mientras hablo por teléfono. Y mis dedos traviesos que de vez en cuando dibujan tus iniciales. Para que me recuerdes un instante y me dejes ahí un tiempo, dentro de tu cabeza. Yo tengo un hueco ahí, me acomodé unos meses, ¿verdad? Por desgracia me hiciste mucho daño..muy fuerte, parece ser que cuando quieres a alguien tan intenso como te quiero yo a ti, el golpe es mucho más doloroso. Una erupción volcánica, un torbellino apocalíptico. La piel de gallina cuando la rasgas con tus labios, me cortas y agrietas poro a poro. Me haces sentir tan viva, disculpa, me hacías. Vuelve. Vuelve aquí, abrázame muy dentro y bésame hasta desgastarme los labios. Róbamelos y lo más importante, ven sin billete de ida Tom. Ven y quédate para siempre.
Te espero, siempre lo he hecho y no dejaré de hacerlo. Las costumbres bonitas no se pierden.
Con amor, Daniela.
No hay comentarios:
Publicar un comentario