Lo más duro, sin lugar a dudas, es extrañar a alguien que está a tan sólo unos pasos de tí. Sentir distante a alguien que amas, alguien que te hizo sentir más cerca que nadie, jamás....quema.
Rompo a llorar, débil, cada diez minutos y no, no existe un motivo. Ya no me hacen falta motivos para llorar, y eso me da miedo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario