La grandeza en persona, la más bella. Me siento a su lado y hago mano de paciencia, la suficiente, no demasiada. Se asoma su sonrisa traviesa, no muy amplia...a él le gusta dejarte con ganas de más. Roza sus yemas con mi mano, la abre con cuidado y juega en mi palma. Le observo sin pronunciar palabra, aparto mi mano un momento y bebo un sorbo de té. El suspira y me escruta sin rencores, su sonrisa se evapora como agua poco a poco, un gesto casi sereno. Cuando dejo la taza a un lado, recupera mi mano pero esta vez algo más brusco. La repasa y luego, la lleva a mi mejilla. La suelta con delicadeza y recorre con su dedo índice hasta mi labio inferior. Sin pensarlo mucho más, me besa. Corto, suave, delicado.
-Buenos días, pequeña.
No hay comentarios:
Publicar un comentario