domingo, 5 de febrero de 2012

I was wrong.

-¿Aún me quieres?-Apareció a mi espalda. No me giré. No podía. No quería. Cerré los ojos con fuerza, apreté los dientes.
-No.-Musité. Cabizbaja, con miedo, mintiendo. Necesitaba engañarlo, tenía que creerselo.
-Mientes.- Dijo él. Apoyó sus labios en mi cuello, apenas rozándolo. Sus manos en mi cintura. Quise necesité apartarte. En cambio, no tenía fuerzas para hacerlo. Me quedé inmóvil, sin saber como reaccionar, que contestar.
-Te odio. Te odio demasiado, por todo. Por hacerme ser como soy. Por hacerme necesitarte.- Él soltó una leve carcajada a la vez que un escalofrío me hacía temblar.
-No lo haces. Ese escalofrío desmiente tus palabras.- Se separó. Agarró mi mano y tiró de mi cuidadosamente, obligándome a girarme hacia él. Le miré a los ojos, recogí todo el valor que me quedaba, todo lo que llevaba meses construyendo en mi cabeza, aquel esquema perfecto de lo que haría al verlo. Me acerqué a sus labios, respirando su aire. Él cerró los ojos, hice el ademán de besarle, fue entonces cuando me sentí orgullosa de mi. De todo lo que había pasado. Valía la pena. Le mordí el labio, me separé y forcé una sonrisa. Él sangraba.- ¡Mierda!
-Nadie más volverá a poner en duda mis promesas. Son ciertas, mi palabra vale mucho más que la tuya. Eres aire para mi. - Me alejé, el se lo creyó. Tanto tiempo me había enseñado a mentir. A apenas unos paso de allí, rompí a llorar. Él nunca lo sabrá. Para él ahora soy fuerte.
Pero nunca dejé de ser una hormiga en un mundo de gigantes. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario